Nuestro primer encuentro fue excitante, mágico y en absoluto casual. Era hermosa, radiante y provocadora; pero lo que mas me impresionó de ella fueron sus ojos y como miraba a los míos cuando me contaba quien era y todo lo que estaba dispuesta a hacer, si yo quería.
Hablaba, con vehemencia y emoción, de cosas que, entonces, me eran desconocidas, llorar, esperar, sufrir, reír....…Y de otras que, además de desconocidas, me parecían extravagantes, como andar, nadar, sudar, cansarse…viajar, aprender…. Elegir….
Lo cierto es, tengo que reconocerlo, que me dejé seducir y sin pensarlo hice un atillo con la ropa que ella misma eligió y que, según dijo, era la apropiada para el viaje y de su mano crucé un mar de estrellas………, ¡parecía tan real “el imposible”, y que colorín, colorado no era un cuento!…. … Después, todo fundió en negro…
ooOoo
No sé si fue a consecuencia de mi nuevo traje de sangre, piel y huesos y poco más, pero lo que mejor recuerdo de mi infancia es haberme entregado en cuerpo y alma a todo lo que mi instinto asilvestrado me pedía… Gracias a ello fui, si no el mejor, uno de los mejores constructores, de mi tiempo, de toda clase de artilugios, aparejos, artes y trebejos para atrapar cualquier cosa que volara, corriera o nadara ( cepos, tirachinas, redes, liga, lazos, anzuelos, corchos….) y que compaginé, con gran aprovechamiento, estos estudios en la escuela oficial de la calle con los de la privada, donde me especialicé en pedreas entre pandillas de barrios y en la rapiña de almendras, panochas, espigas de cebada, zanahorias, etc.., en las huertas cercanas ( según la época del año y solo o en compañía de otros) , y en los juegos de bolas, chapas, taparujas con papeles de caramelo, en tebeos, etc... Todo ello me sirvió para llegar a mi segunda infancia, en la que cursé estudios de música y literatura, con una formación académica y humana digna de elogio….Lo digo completamente en serio y orgulloso.
Fui aprendiz de escritor de versos en servilletas de papel de bares y cafeterías, y de guitarrista sin conservatorio -mientras estudiaba para ser feliz- (con algún que otro suspenso en amores quinceañeros y bailes-aunque no era el que ponía los discos donde tu bailabas-), y conseguí mi licenciatura como poeta y músico formando parte de un conjunto musical y luego de otro, y de otro y otro… y de miles de horas de guitarra, de noches sin dormir, de carreteras, furgonetas, escenarios, ensayos, alma y corazón, bloc y lapicero……..
ooOoo
Volví a ver aquellos ojos a la salida de un túnel. De esos que, en la juventud, atraviesan las montañas de la tristeza y el desamor; pero que esta vez eran los de una mujer, y tan hermosa que me dejé seducir; los mismos que hoy me miran- quizás mas “chiquiticos”- pero en los que aún brilla aquella “chispa” de vida que hace que siga enamorado de ti y me sienta un hombre afortunado….
Esto he estudiado contigo y algo he aprendido…
Capitulo 1º- TREINTA AÑOS
Capitulo 2º- UN HOMBRE AFORTUNADO.
Hasta hoy .... Albacete, Marzo de 2009