Biografía

 

                                                           

                                                                            1. El Pacto.   (Junio de 1948).    

         

             Nuestro primer encuentro fue excitante, mágico y por supuesto no fue casual. Estaba hermosa, radiante y provocadora; pero lo que más me impresionó de ella fueron sus ojos y como miraba a los mios cuando me contaba quien era y todo lo que estaba dispuesta a hacer por mi, si yo quería.

             Hablaba con vehemencia y emoción de cosas que, entonces, me eran desconocidas: llorar, esperar, sufrir, reir, y de otras que, además de desconocidas, me parecían extravagantes cuando me explicaba en que consistían: andar, nadar, enamorarse, sudar, cansarse, aprender... Elegir...

             Lo cierto es- tengo que reconocerlo- que me dejé seducir y, sin pensarlo, hice un hatillo con la ropa que ella misma eligió y, que según dijo, era la apropiada para el viaje y de su mano crucé un mar de estrellas... ¡parecía tan real el imposible, y que "Colorín, colorado"  era un cuento!... Después, todo fundió en negro.

 

                                                           

 

 

 

                                                                             2.  Al- Basit  (El Barrio de las Casas Baratas) 1956

 

 

 

                                                 

 

                                                  

 

             Me " regaló" una madre tierna y soñadora y un padre severo y trabajador al que le gustaba la caza y el campo. Y heredé de ellos sus genes y sus costumbres y fuí, por un tiempo, lo que que ellos hicieron de mí.

             No sé si fue a consecuencia de mi nuevo traje de sangre, piel y huesos y poco más, pero recuerdo, cuando niño, haberme entregado en cuerpo y alma a todo lo que mi instinto asilvestrado   me  pedía.

              Gracias a la carencia de casi todo lo material- porque o no había, o escaseaba- con imaginación y tesón, fuí entre mis amigos del Barrio de las Casas Baratas donde crecí, un habilidoso constructor, de toda clase de artilugios, aparejos, artes y trebejos que sirvieran para atrapar cualquier cosa que volara, corriera o nadara (cepos, tirachinas, redes, liga, lazos, anzuelos, corchos...)

              En las calurosas tardes de verano, íbamos a bañarnos a las balsas de las huertas que había cerca de casa y a cazar pájaros y, según la época del  año, a coger almendras y panochas y espigas de cebada y trigo o zanahorias en invierno..

              Y jugábamos al fútbol, a las chapas y a las bolas, y a la taparuja con papeles de caramelo, y a los güitros, con huesos de albaricoques en las canaleras de los desagües de los tejados y al pirulo... y echábamos pedreas con las pandillas de otros barrios cercanos y leía y cambiaba tebeos, con manchas de pringue de la merienda en las hojas...( ahora les dicen " comic). La verdad es que nunca me faltó de nada....

              También iba, de perro con mi padre, a cazar palomas; y en invierno, por la noche, después de cenar, en la habitación de estar, recargábamos cartuchos y escuchábamos la radio mientras mi madre cosía y mis hermanos jugaban. Lo tenía todo; y entonces descubrí la música y que podía cantar.

               Cantaba, y según mi madre lo hacía muy bien, y ella, orgullosa de aquel don que decía que tenía, me sacaba al patio a cantar cuando las vecinas lo pedían: " Amalia, dile a Isidrín que cante la Campanera, o María de la O, o una ranchera... Y mi madre decía: " Anda, Isidro, sal y canta... Y yo salía y cantaba. Era tan fácil y me hacía sentir tan bien; me gustaba tanto. Solo tenía que abrir la boca y dejar salir "aquello" que escuchaba en mi cabeza y que venía de algún lugar muy escondido de ¿mi corazón?, ¿de mi alma?... Bueno, no sé, de dentro: Y guardé también este "regalo" com algo muy especial.

               Cuando cumplí doce años mis padres me "regalaron" una guitarra española y aunque entonces yo no lo sabía, dos bocacalles más allá de mi casa, vivía  "Ella".

               Entonces éramos niños, pero ya nos haríamos mayores y se cumpliría lo que estaba escrito, solo tenía que crecer y esperar.

               El tiempo y mi amor por la música me hicieron " Aprendiz de Escritor de Versos en Servilletas de Papel de Bares y Cafeterías, y de Guitarrista sin Conservatorio", mientras estudiaba para ser feliz -con algún que otro suspenso en amores quinceañeros y bailes- (aunque no era el que ponía los discos donde tu bailabas) y conseguí mi licenciatura como poeta y músico formando parte de un conjunto musical y luego de otro, y de otro y otro… y de miles de horas de guitarra, de noches sin dormir, de carretera y furgoneta, de ensayos y escenarios y de alma y corazón, bloc y lapicero…

                                                                                  

                                                                                       

 

                                                                            

                                                                                             3. Ella  (Marzo de 1972)

 

 

                                                    

 

                                                                              

                                                                              

 

                  Conocí a Hortensia en la primavera del 72, recién terminada la mili. Yo tenía 24 años y andaba enredando con la música, como siempre.

                  Con " El Lobo", " el Mada", Rodolfo y "el Boti", habíamos hecho " La Banda". Una orquesta para tocar en los bailes, con el único fin de ganar algo  de dinero que siempre venía bien.

                  Con alguno de ellos, como en el caso de Luis, el Lobo, había tocado en otros grupos antes de irme a la mili ( La Cosa- 1971), o con Rodolfo ( Los Nijar, 1966), y tenía una gran amistad; el resto de compañeros eran músicos veteranos que empezaron a subirse a los escenarios cuando yo, con 14 años, en los inicios en España, de la música pop y de " los Conjuntos".

                   También habia empezado a dar clases a un grupo de chicas que querían aprender a tocar  la guitarra; y allí estaba ella. Bonita, alta y delgada. Tenía el pelo castaño y los ojos marrones, limpios y alegres y una sonrisa encantadora... y se llamaba Hortensia.

                   Conocerla fue lo mejor que me había pasado nunca. Ella trajo a mi vida tanta emoción y tantas ganas de vivir que me parecía imposible que fuera yo el protagonista de aquel sueño.

                   ¡Era tan hermosa!. A mi se me reían los huesos con solo verla. ¿Como era posible que hubiera vivido a dos pasos de mi casa y yo no la hubiera visto nunca?. ¡Si estaba allí al lado!. ¡Si yo era amigo de sus hermanos!. ¡Si había pasado por su puerta mil veces para ir a jugar al fútbol en la era que había enfrente de donde ella vivía!. Simplemente, no había llegado el momento.

                   Nunca me había sentido tan bien. Siempre estaba contento y de buen humor. Salíamos a pasear por la ciudad todas las tardes y cuando al anochecer regresábamos  al Barrio y la acompañaba hasta su casa y nos despedíamos en la puerta con un beso y " hasta mañana, sueña conmigo..." ya estaba deseando que llegara el día siguiente para volver a verla.

                   Por la mañana, a las siete y media, iba a esperarla a su puerta. Salía, nos dábamos un beso y hablando y riendo, cogidos de la mano calle alante, íbamos a trabajar, ella a Hacienda y yo a la Caja de Ahorros. Nos despedíamos con otro beso que nos hacía salir los colores a los dos (entonces besarse en publico era, casi, casi, pecadito mortal- y se lo que digo-) y quedábamos para vernos a las diez y diez en "Bristol"- una cafetería que había en el Altozano- para desayunar juntos. Luego vuelta a la oficina hasta las tres que salíamos de trabajar y, cogidos de la mano, regresábamos al Barrio de las Casas Baratas", nuestro barrio, haciendo planes para la tarde.

                   Yo me sentía importante a su lado. Era maravilloso quererla y senetirme querido por ella. ¡Dios que feliz era!. Estaba enamorado y teníamos (entonces no lo sabíamos) casi cuarenta años por delante para disfrutar de "ese regalo".

                   Atrás quedaban, como entre niebla, mis recuerdos de infancia, los amigos, el instituto, alguna época de tristeza amorosa y aquella voz, aguda y limpia de la que  tanto disfruté hasta que " me hice hombre". Ahora tenía una voz nueva, hermosa y grave, y la música seguía fluyendo en mi cabeza.

                   Además, tenía a Hortensia. ¿Qué más podía pedir?. Habíamos crecido, nos habíamos encontrado y echado a andar juntos, y ahora, amarla y sentirme amado por ella era la experiencia más hermosa que jamás hubiera podido imaginar que tendría la suerte de vivir y por la que me consideraba un hombre aforntunado.

                   Desde entonces, todo, o casi todo lo que he vivido con ella está en la novelita de " El Barrio de las Casas Baratas" y en las sesenta y tantas canciones que a lo largo de estos años he escrito.

                   Han sido cuarenta años en los que aunque ha habido momentos difíciles, tristes y algunos dolorosos y amargos; también han sido maravillosos por cuando he aprendido y gozado con ella de una vida llena de proyectos, de ilusiones y de amor.

                   Se marchó el 24 de Noviembre de 2011, a las siete de la mañana, y me dejó dos hijas, que heredaron su poderío y su hermosura, Marta y Laura; cuatro nietos; el ama tronchada y desangrándome.

                   ¡Cómo te echo de menos, hermosa mía! . Donde quiera que estés, hoy y aquí,... también somos. ! Un beso. Te amo.

 

                                                                                                                          ¡Volveremos a vernos, estoy convencido! 

           

                  

 

 

                                                                             

                                                                    4. Emociones, Flashes, bocetos... instantes_  (1996/ 2015

 

 

 

                                                            

 

 

                                                                                    

 

                    Pasión, alegría, tristeza, desesperación, dolor, miedo, rabia, ilusión, celos, ansiedad, amor, desamor, gozo, belleza...

                    Hay personas que a través de la música, la literatura, la pintura, el cine o cualquier otro medio imaginable, con historias reales o inventadas, son capaces de despertar en los demás las emociones y sentimientos que, dormidas o a flor de piel, todos llevamos dentro. ¡Que extraordinario y hermoso es ese don! y como admiro a quienes lo tienen.

                    Yo sé, mejor que nadie, que nunca he sido nada del otro mundo ni como músico, ni como escritor y para ser sincero, tampoco me ha importado.

                    Soy lo que, quizás, cualquiera con "amor propio y aspiraciones", tacharía de manera despectiva de mediocre, pero yo no me considero así, ¡qué vá!. Es más, creo que también en este aspecto, he sido y soy afortunado porque siempre he tenido la inspiración, la intuición y la constancia necesaria para hacer lo que pretendía. Vamos que me he apañado.

                   Claro que me habría gustado ser un buen músico o un buen escritor para saber expresarme mejor. Lo intenté cuando joven  en la música y la experiencia fue dura y decepcionante; y reconozco que me sentí liberado cuando acepté mis límites y agradecí los dones que me correspondieron en el reparto, que han sido, si no muchos, si sufiencientes...

                   Con ellos, en el 96 junté mis recuerdos de infancia y juventud en " El Barrio de las Casas Baratas" y en 2005, cuando nació mi primera nieta, Lucía, sentí la necesidad de hacer balance de lo vivido y recrearme en contarle a un hipotético escuchante (De Isi a Dro) lo afortunado que había sido al haber compartido los últimos treinta años de mi vida, con una mujer hermosa, poderosa y valiente a la que amaba y por la que me sentía querido; haber sido padre de dos hijas y abuelo. ¡Ah! y de paso, quejarme y criticar como siempre aquellas cosas que veía a mi alrededor y no me gustaban, utilizando la música y la poesía.

                    Han pasado casi diez años desde entonces y en este tiempo he dejado, como flashes, los bocetos de los instantes_ más preciosos, más felices y también los más dolorosos y tristes que he vivido desde aquella primavera del 72.

                    Ellos hablan, por mí, de mis sueños, de mis miedos, anhelos y creencias; de mis estados de ánimo, (de volar en las alturas y a ras de suelo) y también de mis luchas y contradicciones que han sido, son y serán muchas, mientra viva.

                    

                                                                      

 

                                                                                                                  

 

                                                                                                    

 

                                                                       

                                                                              5. Epílogo  (Otoño de 2015)

 

                       Sesenta y cinco años no son muchos, pero si suficientes para pensar que una buena parte del camino está andado y tengo que reconocer que, por desgracia, no soy ni más sabio ni mejor que cuando era niño

                       He cometido muchos errores, mantenido actitudes que ahora veo que fueron equivocadas y vivido épocas de conflictos, decepción y tristeza que me gustaría olvidar. De todo ello he intentado aprender. He tenido el gozo de amar y ser amado y he sentido quebrarse mi alma y mi fe por el dolor y la desesperación cuando Hortensia se marchó.

                       Siempre he buscado, yo diría que incansable y pertinaz, hasta hoy- y lo seguiré haciendo mientras viva- respuesta a todas las inquietudes y dudas que me han planteado mi corta inteligencia y mi deseo y mi afán de saber qué y quién soy; de donde he venido y a donde voy- sin importarme las contradicciones en que hay podido incurrir y tratando de ser fiel y consecuente con lo que en cada momento he creido. He sacado mis propias conclusiones y en estos "instantes" están.

                       Y lo que al principio fue un entretenimiento, el tiempo y las cinrcunstancias lo convirtió en necesidad; en una terapia que durante mucho tiempo alimentó y reconfortó mi alma y que en los últimos años, unas veces ha sido pomada que alivió el dolor y otras, sal en las heridas.

                       No creo en religiosos, ni gobernantes y lamento estar convencido de que ninguna canción cambiará el mundo (aunque ya me gustaría) porque sé que, como hasta ahora ha sido, ya se encargarán quienes detentan los poderes fácticos de hacer cuanto sea necesario para que todo siga igual.

                       Creo en las personas. Aprecio y admiro en ellas la inteligencia, el valor, el respeto, la inocencia, la ingenuidad, la bondad, la ternura y el ser capaz de ponerse siempre en los zapatos del otro, huyendo de juzgar a nadie.

                       Creo  en el poder de una sonrisa, aunque yo no sonría mucho últimamente. Me duele el dolor y el sufrimiento propio y ajeno y si en alguna ocasión-que seguro que si lo he hecho, lo he causado a alguien-, pido perdón por ello; y confieso que he sido y soy un hombre afortunado por todo lo que la Vida me ha "regalado" sin merecerlo.

                       Creo que hay vida más allá de la muerte física y que todo lo que ha de suceder ya está escrito en el Pacto que hice y firmé para venir aquí y cuyas características y condiciones  acepté y olvidé cuando todo "fundió a negro". Creo que el Universo y todo cuanto en el existe no es fruto de la "casualidad" y si la obra de un Creador. Él conoce mi fragilidad, mi debilidad y mi limitado entendimiento...

                        Él dirá. Toca esperar y dejarse llevar...

 

                                                         Volveremos a vernos. ¡Estoy convencido!

                                                                                          Al-Basit. Otoño 2015        

 

 

                                                     

 

                                                                    

 

 

 

 

 

      

                                                                                           

                                                                            6. ¿y ahora qué?  (Marzo de 2016)

 

                        - Y ahora, después de Instantes ¿Qué harás, Isidro?

Aquí estaba, de nuevo delante de mi y tan hermosa, radiante y provocadora como la primera vez que nos vimos.

                        - No sé. Tu sabrás qué me queda por hacer. La única que conoce los detalles del Pacto que hicimos eres tú. Yo, lo único que sé es que cuando acepté tu ofrecimiento todo se fué a negro y después, aunque lo he intentado, nunca he conseguido recordar... 

                        - Ya...-sonrió- Era una de las condiciones.

                        -  De todas formas creo que he dicho todo cuanto tenía que decir.

                        -  Bueno, si sientes la necesidad de hacer algo más, pues adelante.

                        - Si, pero ya sabes que cada vez me cuesta más expresarme y que para la música tampoco es que tenga muchos recursos, más bien al contrario. Además los años se notan...

                        - Eso es por el traje-rió- poco a poco se va gastando y... De todas formas, si algo surge, tú empieza... ¿Tal vez  "Invierno"?-rió-...después de Otoño...

                        - Si. He estado reinando, ultimamente,  y tengo algunas ideas. Quizás me anime y... Pero oye, ¿tú como sabes qué?...- y esta vez rompió a reir con ganas. 

                        - Perdona, no quería... ¡Pues venga, empieza! y si no lo terminas aquí ya lo harás allí...

                        Era una hermosa noche de marzo y estaba raso como "ojo grillo"  el cielo estaba cuajado de estrellas.

                         - ¿Queda mucho?- le pregunté.

                         - No pienses en eso. Tú vive - y guiñó un ojo y sonrió. Volveremos a vernos.

                         - ¡Estoy convencido!, contesté... 

   

                          

 

                         

                         

   

                                             

                                                                     7.      En un cruce de caminos… (Noviembre de 2011)

 

 

                                                      

 

 

       

            Cuando murió Hortensia me recluí en casa. Mis hijas se habían marchado a Madrid, con sus maridos y sus hijos y con el dolor a cuestas por la pérdida de su madre y la preocupación de que me quedara solo en casa.

            Me habían pedido que me marchara con ellas, pero la decisión estaba tomada, me quedaría en casa hasta el final.

            Fueron tiempos duros que me llevaron a situaciones casi insostenibles. Por un lado la negrura con que veía la vida.  Había perdido la fe en el Dios, al que había suplicado que no se llevara a mi mujer, y del que ahora renegaba y maldecía mil veces al día, entre llantos y patadas a los muebles y por otro tratar de que mis hijas que me llamaban  varias veces al día, me vieran aceptablemente bien  para su tranquilidad.

            Como siempre, la adrenalina de lo vivido la volqué en la música y escribí, roto por el dolor, un puñado de canciones de un dramatismo tal que aún hoy soy incapaz de volver a escuchar y otras de esperanza en que algún día volvería a abrazarla.

             En esos cinco años, hice más de siete mil kilómetros de bicicleta, perdí cincuenta y dos kilos de peso y pasaron cosas….

                                                                                                                                                  

                                                                

                                                  8. “La Saramago”   (6 de Mayo 2015)

 

 

                                  

 

 

            Algunos amigos me llamaban a casa para interesarse por mí y animarme a salir. Uno de ellos, Rosendo el armonicista, que había colaborado conmigo en la grabación de alguna de mis canciones, me había invitado, en repetidas ocasiones a asistir a los conciertos de la banda de Rhythm &  Blues  “Cerrolobo” en la que tocaba, pero me negaba a salir.

El anuncio que, “por casualidad”, encontré en internet de una actuación del grupo en “La Saramago”,  me llevó hasta allí con la ilusión de volverlo a ver.

            La sala de conciertos, junto a las “Seiscientas”, me pareció preciosa.Era grande y la acústica, como pude comprobar después, extraordinaria.

            Saqué la entrada, paseé por el hall  haciendo tiempo y cuando abrieron las puertas entré al local, que estaba casi vacío, y busqué mi asiento.

            - Perdón señora, está usted ocupando mi asiento.

            - Lo siento- y se levantó y se sentó en la butaca de al lado.

 

            El trajín en el escenario me resultó familiar. Lio de cables, micros que se acoplan, técnicos de sonido arriba y abajo y prisas, muchas prisas para dejarlo todo a punto.

            Miré, sin mucho interés, en varias ocasiones a la señora de al lado y en una de ellas se cruzaron nuestras miradas. Saqué un chicle del bolso y me lo eché a la boca. Me pareció atractiva. Tenía el pelo castaño, unos ojos verdes preciosos y sonreía constantemente. Hablaba animadamente  con una chica, más joven que ella y en ocasiones la oía reír a carcajadas durante su conversación con la que  parecía su amiga.

Apareció Rosendo. Me reconoció, se acercó, me levanté y nos dimos un abrazo…

 

- Hombre, Isidro, -rió- que alegría verte, menos mal que decides salir de   tu encierro.

- Hola Ros-  Yo también tenía ganas de verte y oírte.

- Vamos a ver si ponemos esto en marcha, no te vayas que cuando termine el concierto hablamos y me cuentas que te parece como suena.

            - Vale, - y se marchó.

 

 

En el escenario seguían con la prueba de sonido. Había una guitarra,  la del solista de Cerrolobo, que daba problemas y tan pronto funcionaba como hacía un ruido de mil demonios.

 

Sin saber porqué le dije a la señora que había osado ocupar mi butaca.

            -No es la guitarra, es el amplificador-   Me miró y sonriendo, me contestó:

            -No sé. Yo no entiendo de estas cosas.

-¡Que salga, que salga!- proseguí hablando sin mirarla- ¡Como voy a salir, si hace cuatro años que murió mi mujer y estoy con el corazón sangrando!

Ella me miró, no dijo nada y siguió hablando con su amiga.

 

Las luces de la sala se apagaron, se hizo el silencio, y un cañón de luz iluminó al presentador del concierto… ¡Buenas noches y bienvenidos al Festival de Blues 2015 de Albacete!…

 

            Un par de grupos, desconocidos para mi, abrieron el concierto. Sonaban bien y me hicieron recordar mis años de escenario. Acto seguido y como fin de fiesta le tocó el turno a Cerro Lobo y, la verdad es que quedé impresionado. Sonaba de maravilla y mi amigo Rosendo, al que no conocía en su faceta de cantante, me dejó con la boca abierta.

            Acabó el concierto, se encendieron las luces y la señora me miró a los ojos, sonrió y se despidió de mí con un: Adiós y prueba a curar tus heridas aunque sea con tiritas.

            Y fue en ese momento, en una décima de segundo, cuando vi, y digo vi, porque así fue, todo lo que hasta hoy he vivido…

           

 

                                            9. Facebook   (Octubre 2015)

 

             Por aquel tiempo preparaba el disco-libro “Instantes” con las letras y audios de las canciones que había escrito hasta el momento. Como entretenimiento, solía publicar las canciones que iba escribiendo y las letras, en formato de poesía, en Facebook y algunas otras páginas internacionales, dedicadas a la literatura y la música. Tenía bastantes amigos en la red que me servían para ver la aceptación y el calado de lo que hacía y leer los comentarios que hacían de ellas.

            En octubre recibí, por Facebook, una solicitud de amistad que me recordó el concierto de la Saramago y la “visión” que tuve. Se me puso la piel de gallina y conocí el nombre de la señora, Maribel, y acepté.

            La verdad es que me sentía arrepentido de mi comportamiento con ella. Había sido brusco con aquel: “Señora, está usted ocupando mi asiento” y comprendí que no le resultaría nada agradable la respuesta que recibió  y más viniendo de  un tipo malcarado, seco como un palo y totalmente vestido de negro. Si se me presentaba la ocasión de rectificar, lo haría.

Y la ocasión, a la vez deseada y temida por mí, se presento unos meses después.

En Mayo de 2016 pensé que más adelante anunciaría en mi página de Facebook que “Instantes” estaba terminado y que llevaría unos cuantos ejemplares a “La Casa Vieja”.

        

                                “…Hay acordes por el suelo

                                y entre tazas de café y vasos de ron, a medio,

                                versos en un papel…

                               “Con palicos y cañicas, persiguiendo una quimera,

                               los hijos de “El Imposible”  hicieron la “Casa Vieja”

                               para mirarse a los ojos, para juntar las fuerzas,

                               para charlar un rato y para beber cerveza.

                               Y disfrutar de las cosas que merecen la pena en la vida,

                               para echarse un cigarro y hablar

                              de si las cosas van mejor o están más jodidas…

                          

                            …mientras el piano cantuchea un blus…”

                                                                                                       ( La Casa Vieja) https://www.youtube.com/watch?v=2IuDwXXP034

 

Lo que se obtuviera de la venta del disco-libro, aunque fuera poco, sería mi pequeña aportación, para ayudar a mantener abiertas sus puertas, que no contaban nada más que con el trabajo y el apoyo desinteresado de cada uno de los que allí nos reuníamos.

 

 

                                             10. “El Alfaro” (Mayo 2016)

 

 

            En mi página de Facebook, solo dije que el trabajo estaba terminado y pronto sacaría  “Instantes” y recibí un correo de Maribel:

 

  •       - Hola Isidro. ¿Dónde puedo comprarlo?
  •            - ¿Qué quieres el libro o el disco?
    • - Lo quiero todo.
    • - No te preocupes, niña tú lo tendrás.
    • - Vale. Gracias.
    • - Gracias a ti. Saludos.

 

En ese momento lo decidí. La invitaría a comer, le pediría disculpas por mi comportamiento y le regalaría “Instantes”

            Y así fue. Me escribió, por privado, hablamos y nos dimos los teléfonos. Y volvieron las intrigas de la visión de aquella noche en La Saramago.

            Unos días después la llamé por teléfono y le propuse comer juntos. Pasaría a recogerla por su casa sobre las dos de la tarde. Ella aceptó y me dio su dirección.

            Un poco antes de la hora estaba en la puerta de su casa y ella puntual me esperaba.

            Cogí la carretera de Las Peñas adelante y llegamos al Alfaro, donde todas las mañanas de los últimos cinco años paraba, después de haber ido en bicicleta hasta El Salobral, a comerme el sándwich de jamón que había preparado antes de salir de casa y, con un vaso de vino con gaseosa y un tomate partido con cebolla y ajo, almorzaba y ojeaba la prensa.

 

            Para comer pedimos dos muslos de pollo a la brasa, una ensalada y vino. Al terminar la comida la acompañé a su casa.

 

          (Esto escribí en Casualidad como recuerdo del “Instante” feliz que viví ese  día)

                                  

                                   “Te di mi amistad y te pedí disculpas,

                                   y te invité un día a comer…

                                   tú me regalaste mis sonrisas,

                                   y yo a ti,”Instantes de mi vida” y un CD…

 

 

 

                                               11.  El "Santa Cristina" (Junio 2019)

 

 

            En la primavera de 2013, en una revisión médica para renovar el permiso de conducir me detectaron hipertensión arterial. Sin darle mucha importancia para no alarmarlas lo comenté con mis hijas, Vine al Santa Cristina y el Dr. Olivas, me mandó hacer unas analíticas. Todo estaba bien. Me puso un tratamiento y me recomendó perder peso.

            La verdad es que nunca había tenido problemas de salud y mi aversión a las batas blancas tampoco me hacía visitar mucho a los doctores.

            Insistieron mis hijas y fui con ellas a la clínica que un amigo suyo tenía en Aranjuez y salí de allí con un plan para adelgazar.  Dos años después pesaba cincuenta y dos kilos menos.

          

            El 9 de junio de 2016, día de mi cumpleaños, estaba de nuevo en el Servicio de Urgencias del Sanatorio Santa Cristina. Esperando ser atendido entró un mensaje por whatsap de Maribel que me felicitaba por mi cumpleaños y contesté escueto. Gracias.

            Llevaba varios días sin poder dormir y con la sensación de que algo no funcionaba bien en mi organismo. Se me hinchaban las piernas y tenía que ponerme almohadones en la espalda para, medio incorporado, poder respirar mejor y aguantar la noche.

            Dijeron mi nombre por megafonía y pasé a la consulta.

  • -Qué le pasa, Isidro, me preguntó la doctora Siquier?
  • -Pues que llevo unas noches que no duermo, que me cuesta un poco respirar y se me hinchan las piernas.

 

            Me exploró y mandó que me hicieran un electro, me tomaran la tensión y algunas pruebas más, y cuando me quise dar cuenta estaba ingresado y lleno de cables y tubos por todos lados.

            Me tuvieron catorce días enjaulado. Susto para mis hijas y el resto de mi familia,  Ecografías, Radiografías, Resonancias Magnéticas, Tac, analíticas de esas de doscientos folios a letra “apretá por las dos caras y el diagnóstico final: Encharcamiento de pulmones al ochenta y cinco por ciento. El causante, me explicaron, una arritmia en el corazón que no era operable… Y me sacaron adelante. Era evidente que aunque “había estado en la raya” no la llegué a pisar. No era el momento.

            El tratamiento: una espuerta de pastillas diarias y cada mes pruebas para ver la evolución. Di las gracias a los doctores y para casa.

 

            Sobre ese “Instante” de mi vida escribí:

 

                        “Vuelan en mi cabeza, enredadas,

                        graznando y en bandada,

                        paisajes, caras y batas blancas…

                        Desde el Valle una mano me dice adiós,

                        Volveremos a vernos, aquí estaré.

                        Te espero, amor…”                                               

 

                                                                                               (El Valle) https://www.youtube.com/watch?v=2b-fMvoHUfE

 

 

 

                                                                                    12. Maribel y La Casa Vieja (Diciembre 2016)          

 

 

 

            Con cierto temor, por la “Visión de la Saramago” pero sin poder, ni querer evitarlo, llamé a Maribel y le conté lo ocurrido. Ella me llamo en varias ocasiones para saber cómo estaba.

            Recordé su interés en conocer la Casa Vieja y en Diciembre, una vez hecho el traslado al nuevo local, me ofrecí para acompañarla.

Quedamos en la puerta de su casa y, caminando, acudí a recogerla cargado con la compra que había hecho en los chinos. Dejamos la carga en el coche que lo tenía aparcado en Las Casas Baratas y andando y hablando llegamos a la Casa Vieja.

            Les presenté a mis amigos y según me confesó al terminar la visita le encantó el lugar, el ambiente y las personas que lo poblaban.

            Por aquellos días actuaba  la Rozalén, en la Casa Vieja y le ofrecí venir conmigo al concierto. Dios sabe que lo intenté, pero fue inútil…  no quedaban entradas.

 

            Hablábamos sin parar y empecé a conocerla un poco más. Me comentó que había escuchado “Instantes” que, en conjunto, le había gustado,  que había sido profesora de Francés y de Inglés y decidí  que en adelante le enviaría las canciones que escribiera para conocer su opinión y que de paso corrigiera los leísmos y laísmos y mis, según ella, excesivos puntos suspensivos y me di cuenta de que sabía de lengua y literatura bastante más que yo. Claro, pensé, es que ella ha estudiado.

            Entre Enero y Junio nos vimos en varias ocasiones. Quedábamos para comer o tomar un helado en la Punta del Parque y hablábamos sin parar de lo divino y de lo humano.  Todo esto escribí de esos “Instantes” vividos”

 

                        “Compartimos sueños, cicatrices y recuerdos

                        de una infancia y una juventud lejana…

                        Suavemente,

                        entre sonrisas y lágrimas.

                        …Suave, suavemente llegaste a mi vida

                        para quedarte y cambiarla…”

                                                                                              (Suave). https://www.youtube.com/watch?v=uodJVbkbQHM

            Luego nos despedíamos o la acompañaba hasta su casa.

 

            En nuestras largas conversaciones, descubrí a la Maribel que, escondida tras sus preciosos ojos verdes y su sonrisa encantadora, trataba de ocultarse a cualquier precio de todo aquello que pudiera dañarla o decepcionarla, pero sin darse cuenta iba dejándome entrever que era tan hermosa por dentro como por fuera y me confirmaban lo que ya, en el Concierto de la Saramago, pude ver en décimas de segundo. Empezaba a ser peligrosa para mí.

 

                        “Esa mujer me mata- le dijo Isi a Dro

                        haz algo y pronto o perderás la razón…

                        Es tan hermosa que me hace perder el control…

                        …y si te abre, en un desliz su corazón,

                        te atrapa su ternura, su mirada y su voz…”

 

                                                                                               (De Isi a Dro) https://www.youtube.com/watch?v=ApOKVUgeUus

 

 

            En Mayo, discretamente, había tratado de insinuarle mis sentimientos cuando le mandé, para escuchar y corregir “Solamente amigos”

 

 

“Que hermoso es amar y ser correspondido

el sexo con amor…abrazar y soñar es estar vivo.

Besar es un placer, pero sé que sin amor

alguno de los dos, tal vez los dos resulten heridos…

 

La atracción que siento es tal

que mi instinto animal me dice al oído,

que nunca, nunca jamás

podría ser “solamente tu amigo…”

 

                                                                 (Solamente amigos) https://www.youtube.com/watch?v=s3F4UFFE4OU

 

 

            Yo no lo sabía pero en aquellos días Maribel andaba preocupada por una sobrina suya, a la que iban a operar. En el Hospital, nerviosa y por los pasillos, escuchó la canción a medias y no llegó a mi  intencionado verso final; su respuesta fue un “me gusta” y entendí que ese era su deseo en nuestra relación.

 

 

                                                                                 13. Las “Filípicas” (Julio 2017)

 

            Cuando iba a verla solía llevarle flores  de las que cultivaba en mi huerto, margaritas o lirios, que le encantaban. Ella empezaba a aceptar mi entrada en su vida  y yo sentía que, cada vez más, necesitaba su presencia y eso, reconocía, hacía más débiles mis defensas.

            Me había jurado que no volvería a enamorarme ni a compartir mi vida con ninguna mujer, ya había sufrido bastante con la perdida de Hortensia y decidí defenderme.

            Provoqué conversaciones que me llevaran a hacerle saber que seguía enamorado de mi mujer y que, por mi parte,  nuestra relación solo sería de amistad aunque yo pensaba que un hombre y una mujer nunca pueden ser “solamente amigos.” No sé cómo pudo aguantar tanto, de un tipo desabrido y malcarado, siempre vestido de negro y  tan conflictivo.

 

        

         

                                                                                  14. La “La Fonda”   (4 de Julio 2017)

 

            Una mañana, desayunando en el Alfaro, después de mi acostumbrado paseo matutino con la bicicleta, la eché de menos y le envié un whatssapp:

 

                        -Estoy almorzando en el Alfaro y me acuerdo de ti…

 

Y recibí por respuesta:

 

      -¿Que dirías si te dijera que estoy perdidamente enamorada de ti?

 

¡Dios la que he liado! –pensé-¡y ahora que!

 

            Cogí la bici y me fui para casa con la imagen de La Saramago clavada en la cabeza y allí se quedó “hincada” durante días.

            Al llegar, nervioso como un colegial, la llamé y no lo cogió. Más nervios.

            Dejé pasar unos minutos y la volví a llamar.

 

            -¿Maribel?

            -Sí.

            -Pues pensaría que estás como una cabra.- y la oí reír a carcajadas-

            -Nada, no te preocupes, era una broma.- y respiré aliviado, aunque el corazón se me salía de la caja.

 

            Hablamos un rato más y nos despedimos. A los pocos días me llamó por teléfono:

  •             -Hola Isidro. Te invito a comer.
  •             -Ah- sorprendido- Muy bien.
  •             -A las dos nos vemos en La Fonda. ¿la conoces?- y me dio la dirección- ¿te parece bien?
  •             -De acuerdo. Allí nos vemos

 

            Llegué puntual y unos minutos después apareció ella.

            El lugar, muy cerca de su casa, era un sitio agradable y era evidente que los empleados la conocían por la forma en que la trataban. Nos sentamos y pedimos la comida.

            Estuvimos charlando animadamente y la conversación derivó hacia el amor que tenía por mi mujer, pero dejé la puerta abierta a que ella dijera que esperaba de mí y cuál era su intención en nuestras relaciones.

            En un momento- ella dice que no sabe cómo- dijo:

                     -¿Arriesgamos?  y levantó la mano en señal de pacto

                     -Si.- y yo hice lo mismo.

            Era 4 de Julio y los dos, aunque no se nos notara, nos pusimos serios y después temblábamos y reíamos.

 

            Terminamos de comer y nos fuimos en el coche hasta La Pulgosa. Dimos un paseo; me tumbé en el césped que hay delante del restaurante, y la invité a hacer lo mismo. Maribel, de pié, se acercó sonriendo, dejó el bolso en el suelo y se acostó a mi lado. Le pedí que pusiera su cabeza en mi pecho y por primera vez, temblando de emoción, la besé.

            Unos niños, cerca de nosotros, reían y discutían jugando al futbol.

 

     

                                                                                15. La “Suzuki”

 

            Mis hijas, que con sus maridos y sus hijos, habían venido de Madrid a pasar las vacaciones de verano, pronto se dieron cuenta de mi cambio de humor y de mis risas cuando hablaba por teléfono con la misteriosa mujer que preguntaba por mí o a la que yo llamaba varias veces al día.

 

  • -¿Qué pasa, padre? ¿Quién es Maribel?
  • -Una amiga con la que, de vez en cuando, salgo a pasear o a cenar- y reían…
  • -Pero… vais en serio.
  • -Nos estamos conociendo. No sé si… De momento solo eso...
  • -¡Ya!- y se reían… Tú verás lo que haces.
  • -Por cierto hemos quedado para desayunar, me bajo en la moto y de paso me traigo el pan… ¡Ah esta noche iremos a cenar a Aguas Nuevas y volveré tarde!
  • -Vale papá. Tened cuidaíco y-entre risas- y ¿a ver qué hacéis?
  • -Vale, no os preocupéis.

 

            Cogía la Suzuki y bajaba a verla. Almorzábamos en un bar que había cerca de su casa, charlábamos y reíamos y quedábamos para vernos por la tarde.     

            Era evidente que papá estaba distinto, se pasaba el día alegre, incluso canturreando y se preguntaban ¿Quién es Maribel?  y también- me confesaron-  ¿Quién será esa “pájara”?

            Maribel, que como yo, no se anda por las ramas, pronto habló con ellas-, sin que yo lo supiera- y les dijo que si querían conocerla no tenía inconveniente y que podían quedar las tres para hablar.  Ellas le dijeron que, de momento, preferían esperar a que pasara el tiempo a ver en que quedaba aquello. Era evidente que les daba algo de miedo saber más. Días después, por casualidad, Marta y Maribel se conocerían.

        

            Laura terminó sus vacaciones y  se marchó con su familia a Madrid. Una noche, Cuando volvía de dejar a Maribel en su casa, Marta me preguntó:

  • -¿Qué tal con Maribel papá?
  • -Muy bien hija. Hemos estado tomando un bocado en Aguas Nuevas y paseando por el pueblo.
  • -¿Pero la cosa va en serio?
  • -Si, hija. Estamos conociéndonos. Es una mujer extraordinaria y me gusta.
  • -Es muy guapa y muy inteligente.
  • -Si.
  • -¿…y? - queriendo saber más…- y adiviné su intención-
  • -Si. nos metemos entre sábanas.
  • -¡Vale papá! – riendo-.No quiero que me des más detalles.

La abracé y le dije con toda la ternura del mundo.

  • -No te preocupes, hijica. Tened paciencia, si ha de ser, será.
  • -Buenas noches papá
  • -Buenas noches Marta, que descanséis.

 

             Antes de volver a Madrid, Marta preparó cena en mi casa y junto a su marido Samuel y mis nietos Elías y David, Maribel y yo disfrutamos de una velada deliciosa y pudieron conocer, un poco más a la novia del abuelo.

Los “Instantes” tan hermosos que viví con ella en aquel caluroso mes de agosto quedaron grabados en mi corazón y en algunas de las canciones que escribí después:

 

                        “Vivo en una nube con la chica de los ojos verdes

                        y estando allí me siento feliz

                        Solo me importa este instante, este ahora y aquí

                        Ella me ha dado una razón para vivir…”

 

                                                                                   (La chica de los ojos verdes) https://www.youtube.com/watch?v=-JSzB8SHMbw&t=69s

 

           Y…

 

                        “Si soy niño otra vez, la culpa es tuya querida

                        por devolverme a mi infancia con tus recuerdos de niña.

 

                        Si soy hombre otra vez, la culpa es tuya querida

                        por tu forma de ser, tu ternura y tus caricias.

                       

                        Me has devuelto, la pasión de la juventud perdida.

                        No dudes que te quiero

                        y te querré mientras viva.

                       

                                                                                              (La culpa es tuya)    https://www.youtube.com/watch?v=9oyigLF4IQE

 

                        “…y vivimos como gatos en celo el final del verano

                         y una tarde, bajando del cielo abrazados,

                        te dije: ¡Ahora sí, ahora sé que te amo!”

                                                                                 

                                                                                              (Ahora sí…)   https://www.youtube.com/watch?v=NMktjiaNU2M

 

                                              

                                                                                 16. La “Tribu de Maribel”

 

           

            Una tarde de Agosto, estando en casa de Maribel, la llamo al móvil  una de sus sobrinas para decirle que estaba toda la familia reunida en “Su campo” y la esperaban.

Ella tapó el auricular y me dijo si quería acompañarla. Asentí con un gesto y contestó  que iría. Había surgido la ocasión de conocer a su familia.

            Fuimos, me presentó y pasamos el resto de la tarde con ellos .Sentados en el césped bajo los pinos,  conversando y entre bromas y risas se hizo la hora de cenar, nos invitaron a quedarnos y  así lo hicimos.

            De regreso a casa, un poco preocupado, le pregunté a Maribel:

 

  • -¿Qué impresión crees que les he causado?
  • -Les has gustado-dijo sonriendo-
  • -Me alegro

             … y la besé y respiré aliviado.

 

             Cerca de las dos de la madrugada dejé a Maribel en su casa y me fui a la mía.  Había conocido a Juan,- el Patriarca de la Tribu- y a su mujer, y a sus sobrinas y al resto de la familia y al parecer había pasado el examen...

                     

                                 

                                                                                 17.  Los Búhos

 

            Lo tenía pensado. Cuando mis hijas se hubieran marchado a Madrid, le propondría ir a mi casa a pasar unos días y ver cómo sería vivir juntos. Así lo hice y aceptó. Pasamos por su casa,  cogió algo de ropa y sus cosas de aseo y nos instalamos en la mía.

            Preparamos algo de cena y en el jardín, bajo las estrellas, estuvimos charlando hasta las tantas. Sobre nuestras cabezas planeó un pájaro grande y silencioso. Es un búho- le dije- y le expliqué que solían dormir durante el día en el enorme fresno que había en la entrada de la parcela.          

            Durante un buen rato estuvimos entretenidos viendo como, parado en valla de la piscina, acechaba a los ratones que de vez en cuando se movían en el linde con el vecino. Luego, como una sombra, se lanzaba a por ellos, los apresaba y volvía a su oteadero o al fresno, para un momento después volver a su puesto de vigilancia. Seguramente tenía polluelos a los que alimentar o tenía más hambre.         

            Pero yo, sin saber porqué, me sentía alterado, como ausente y pensé que era fruto de la convivencia y ella, según me confesó después, también se encontraba rara allí. A la tercera noche me desperté y, al no encontrarla en la cama, salí al jardín. Estaba paseando por el camino de los búhos llorando.

 

            -¿Qué te pasa? – le pregunté alarmado.

            -No sé. pero no estoy a gusto aquí. siento que no estás conmigo y mañana por la mañana quiero volver a mi casa.

          

            Se me cayeron encima  los palos del sombrajo y me eché a llorar.

  • -No me dejes. Nos iremos de aquí a donde tú quieras, pero por favor no me dejes. Nos abrazamos y nos fuimos a la cama. Al día siguiente decidimos que buscaríamos un un lugar donde vivir, pero juntos. No era la convivencia, si no el sitio.
  • Los recuerdos me tenían atado a la casa donde había vivido durante cerca de cuarenta años. La mañana que nos marchamos los búhos no estaban en el fresno y ella dijo: Vinieron, unicamente, para que no me sintiera sola.

 

                                                                                      18.  En Casa de María José

 

            Y empezó la carrera. Nos pusimos como locos a buscar un piso en alquiler.  Miramos en internet, visitamos inmobiliarias … Hasta que Maribel recordó que su sobrina María José había dejado el suyo cuando, años atrás  se fue a vivir al campo,  y  decidimos  comentarle nuestras situación. Ella accedió gustosa a alquilarnos su casa y fuimos  a verlo.

            Era pequeño y amueblado y estaba cerca de la Fiesta del Árbol, un parque precioso junto a la Feria. Nos gustó, era justo lo que necesitábamos. Le dimos una limpieza a la casa, que llevaba tiempo cerrada y a primeros de Septiembre, más contentos que una pita, cogimos lo necesario de nuestras casas y nos fuimos a vivir allí.

 

 

 

                                                                              19.  Las “aristas”

 

            Maribel, desde que su madre murió, hacía ya diez años, vivía sola y yo, aunque había estado casado, llevaba seis años sin compartir mi vida con nadie.

            Los dos teníamos, cierto temor a cómo nos adaptaríamos a la nueva situación. Sabíamos que surgiría lo que los dos llamábamos  “aristas”. Habría que pasar la prueba de la convivencia.

            Pero todo llegó “suavemente”, como cuando nos conocimos. No forzamos situaciones y la alegría y el amor que nos teníamos nos hizo ver que era posible. Ella, que era una excelente administradora y ama de casa, dirigía las labores domésticas y yo colaboraba en  lo que podía. Juntos habíamos emprendido el camino para, algún día, conseguir ser UNO.  

            Por la mañana, mientras ella preparaba la comida, yo iba a dar una vuelta con la bici y a comprar el pan. Volvía, almorzábamos en la pequeña cocina que había y después me mandaba con la lista a hacer la compra  y si era mucho lo que había que traer íbamos los dos con el coche  al Supermercado…

            Poco a poco,  entre bromas, risas y pasión. íbamos adaptándonos el uno al otro y limando aristas en largas conversaciones, que nos ayudaban a conocernos mejor,

            Por la noche, después de cenar, paseando, íbamos a dar una vuelta por la feria y luego a casa,  nuestra pequeña, pero confortable casa…

           

        

                                  

                                                                                   20.   Buenas noches, Juan…

 

 

            En varias ocasiones, le había pedido a Maribel que se casara conmigo y ella, prudentemente me había dicho que esperara un poco.

            El 25 de diciembre  fuimos a ver a mis hijas y  mis nietos a Madrid y comimos con ellos . Al día siguiente, camino de Albacete, se lo pedí de nuevo y  esta vez me dio el sí.

            El día de Nochevieja fuimos a cenar a su Campo y yo, más nervioso que un flan, me dirigí a Juan “ el Patriarca de la Tribu” y delante de todos le pedí su mano, la contestación de Juan fue:

-¿La mano solo?

                  -No toda entera.

                  -Vale, si ella está de acuerdo, toda para ti.

            Nos felicitaron por la decisión y cenamos, reímos y brindamos por el año nuevo y corearon el “ Vivan los novios”. Fue una noche feliz.

 

 

                                                                                 21.   “ La Nube”

 

            Aunque donde María José estábamos bien, decidimos darle casa a “la nube” que habíamos hecho entre los dos y en la que vivíamos; y la encontramos. Era un piso junto a la Posada del Rosario. Cuando la chica de la Inmobiliaria nos lo enseñó, comprendimos que ese era el sitio . Un 5º, luminoso, con calefacción y garaje en el centro de la ciudad. Retranqueado sobre la línea de fachada, sin ruidos de tráfico, por encima de los tejados y desde donde se veía el cielo… y después de regatear el precio y conseguir rebajarlo un poco, aceptamos. Le llamaríamos “ La Nube”.

            Allí decidiríamos la fecha de la boda y empezaríamos a vivir, cada día, sin hacer más planes.

 

            Uno de los versos de  “ Dulce Mary”  dice: 

                        “El plan de vuelo lo hace cada día el viento al alba”    https://www.youtube.com/watch?v=ArMSZY35EQM

 

....ése era y sigue siendo hoy  nuestro pensamiento y nuestra manera de vivir.

 

            Y decidimos desmontar las casas en las que habíamos vivido casi toda nuestra vida. Maribel, dejaría la suya y la mía sería para mis hijas cuando yo no estuviera.

            “Nadie sabe lo que guarda en su casa hasta que la vacía” o algo así dice un refrán y es cierto. Desalojar la casa de Maribel nos costaría muchas lágrimas; a ella porque dejaba atrás todo lo que había almacenado y vivido en los cuarenta años que vivió  allí, y a mí por verla llorar.

 

            Hasta que tomé la decisión-con su aprobación-  de que después de que eligiera los recuerdos personales que quería conservar o destruir  y la ropa necesaria,  yo sería quien se encargara de dejar limpio el piso. Y así lo hice.

            Hablamos con amigos a los que pudieran interesar muebles, electrodomésticos, cuadros, discos, libros  y ropa; y lo que no quiso nadie lo llevamos al “ Punto Limpio”.

            Yo, de mi casa, me llevé mi guitarra, los dos ordenadores con los que trabajo, algunos libros escogidos y la ropa que tenía colgada en el armario.

            Los dos pensábamos que para el viaje que nos quedaba, había que ir ligeros de equipaje” y, por el momento, gracias a Dios lo teníamos todo.

     

                               

 

                                                               22.    “ Si queremos”

 

 

                                                          

          

           Solíamos ir, de vez en cuando, al “ Alfaro”, donde los últimos cuatro años había ido a almorzar después de darle a la bicicleta y donde escribí a Maribel:

                       “ Estoy almorzando en el Alfaro y me acuerdo de ti…”

 

            y ella contestó- dice que en broma-

                      “ ¿Que dirías si te dijera que estoy perdidamente enamorada de ti?”

 

            Comíamos o cenábamos, charlábamos y luego tomábamos  un helado en Miquel, en la Punta del Parque, pero después  ya no la dejaba en su casa, si no que nos íbamos a nuestra  “Nube”.    En esta ocasión habíamos ido para hablar con Eloy, el encargado,  para decirle si podíamos celebrar allí la ceremonia y el convite de boda.

            Samuel, mi yerno, es Pastor Evangélico. El se encargaría de la ceremonia religiosa y sería la ocasión para que se conocieran nuestras familias. Además asistirían algunos amigos de Maribel y míos. Solamente los íntimos.  En total seríamos alrededor de cien.

            Eloy nos dio a elegir el menú y elegimos, básicamente, “ chori-morci”- Nos hizo un buen precio y allí, a la puerta del Alfaro el 10 de Marzo de 2018, acompañados de nuestras familias y amigos vi bajar del coche a Maribel, vestida de novia, de rojo y preciosa.

            Después de la comida hubo baile y bailamos, y bebida y algunos se emborracharon y al rato de llegar a casa, hechos mistos por los nervios del día Ángel- mi Ángel de la Guarda, al que tanto debo- y su familia y mi hermana María Eugenia llamaron a la puerta y como está mandado nos dieron la “cencerrá”.

            … y a nosotros nos pareció muy bien y lo disfrutamos.

 

                                

                                                                                 23.    “ Resurrección”

 

            Conocer a Maribel y convivir con ella fue mi “resurrección”. Nunca pensé ni deseé, que volvería a enamorarme; pero había sucedido. La “Casualidad”, en la que nunca creí, la había puesto, “suavemente” en mi camino y me daba la oportunidad de vivir con ella una nueva vida.

            La “visión” que tuve, aquella noche  en “La Saramago”  se ha cumplido. Sabía que aquella mujer, a la que jamás había visto, un día sería mi mujer.

            Y así, algún tiempo después, con música de mi amigo Vicente Aldea y Barcio, describí ese increíble pero decisivo “Instante” de mi vida.

 

                         “Sábado noche, ocho meses atrás, en un concierto en la ciudad…

                        Tú ibas de verde y negro  y yo de negro total

                        Huyendo de la soledad…

 

                       No me importaron tus disculpas, y de mal humor te saludé

                      te habías sentado en mi butaca… “cómo te atreves, niña, pensé, ¡levántate!.

 

  •            No es casualidad que ella esté hoy aquí (dijo susurrando una voz dentro de mí)
  •            No es casualidad que tú estés hoy aquí

   No te resistas, escucha y déjame hacer…Tú déjate llevar…

 

  Solo cuento lo que vivo y digo siempre la verdad

Aquella noche fue por “Casualidad” el fin de nuestra soledad.

 

Te di mi amistad y te pedí disculpas y te invité un día a comer,

Tú me regalaste mil sonrisas y yo a ti, “Instantes” de mi vida y un CD.

 

  •         No fue casualidad que estuvierais allí (ríe a carcajadas la misma voz que escuché dentro de mí)

No es casualidad que hoy estemos aquí,

Sabes que nunca creí en ti pero gracias, muchas gracias… “Casualidad”

 

                                                                                                       ( Casualidad)    https://www.youtube.com/watch?v=n56U2Ys79ng

 

                    

            Todo lo que Maribel ha representado y representa hoy para mí y mi  " Resurrección lo dejé dicho en esta canción:

 

                       " Sentí que una sombra me envolvió  y su aliento me heló el corazón..

                       Y dormí, por seis años dormí  hasta que un Rayo de Luz me despertó.

                   

                     No sé donde estuve, solo sé que me mató el dolor

                    que bajé, en cuerpo y alma hasta los infiernos

                    y el poder de tu amor me resucitó.

 

                  ¡ Vivir, solo quiero vivir,!

                  en el rayo de luz de tus ojos verde mar, y gozar los colores que me haces ver

                  cuando estoy dentro de ti  y somos una sola piel."

 

                                                                                                ( Un Rayo de Luz)   https://www.youtube.com/watch?v=IedOGpJ3SVY

 

                                 

 

                                                                                      24.    “ Hoy…”

  

 

 

                                            

             24 de Junio de 2019 Iniciamos nuestro “Viaje de Novios”. Nos vamos para el Norte sin plan de vuelo y  "vivo en  una nube, en nuestra nube, con la chica de los ojos verdes..." 

 

                                                                                       

 

                                                                                   25.    “ Songwriter"

 

          Algunos de los "Instantes" más intensos que hasta hoy he vivido, a veces descaradamente y otras escondidos entre versos y acordes, están aquí...

 

                     

 

                                                

  

 

                                                                                                                                                                                      Albacete Julio de 2019,

                                   

                                                                      

             

                                                                      

                       

           

 

 

30 años. Agosto de 2005

"Me gusta cuando hablas, mirándome a los ojos, y abres los cerrojos de tu intimidad y me invitas a pasar, como hace treinta años, a compartir amor y soledad. Me gusta acariciarte y recorrer tu cuerpo, leyendo verso a verso lo que el tiempo ha escrito en él y me gusta, piel con piel, subir juntos al cielo,  tenerlo entre los dedos y volver. (30 años)"

Un hombre afortunado. Febrero de 2008

"Conozco los mil caminos que hay entre tu pie y tu boca, y esa sensación golosa de ser querido y querer y el perfume de tu piel, cuando en celo nos buscamos, y cada rincón de casa donde nos hemos amado; (Un hombre afortunado)

Hasta el último renglón. Enero de 2011

"Déjame pintar un sol si está nublado. Métete bajo mi sayo si empieza a llover. Pregúntale a mis ojos si te engaño, eres mi pan, mi agua, mi hambre y mi sed…Quiero ir contigo al país de “nosotros” y remendar juntos los rotos que nos haga el destino. Quiero, si tú quieres, corazón, escribir, de    este guión, juntos, hasta el último renglón."   (Hasta el último renglón)

200 Latidos. Septiembre de 2011

Era junio y llovía en tus ojos, y en los míos cayó un aguacero... Y cogidos de la mano, como niños perdidos, mirando al cielo, recorrimos, pasito a paso, las calles del miedo. Y me abrazo a  tu cuerpo cansando y herido porque quiero  absorber tu   dolor, para compartirlo..porque quiero ser uno solo” contigo. Un corazón y 200 latidos. (200 latidos.) 

Hortensia . Marzo de 2012

"...Y di que le lleven, cada día, una rosa roja y una nota que en mi nombre escribas que diga:” hoy y aquí somos”…  más allá del dolor y las heridas, más allá del dolor y de la vida. Más allá…" (Hortensia)

Ellas. Julio de 2012

"Y le doy gracias a Dios por el regalo que ha sido ser su padre en la tierra  y tu marido…." (Ellas)

Salinas, 13 de Noviembre. Octubre de 2012

La trajo el viento del sur, hasta  Salinas un día, su perra y su soledad  y el alma llena de heridas…(Salinas, 13 de noviembre)

Son. Marzo de 2014

"Siempre he querido escribir para mis hijas una canción que al escucharla les haga sonreír y que diga como son "(Son)

El Pacto . Abril de 2014

Cuando sopla el viento de arriba puedo oír como entonces su voz sugerente y apasionada: 

"Si decides ir dímelo, para darte algunos consejos y vestirte para la ocasión; lo que has visto es lo que te ofrezco..." -guiño un ojo y sonrió-" ( El Pacto)

 

Epílogo. Mayo de 2015

Te estaré esperando con mi mejor sonrisa; nervioso, pero feliz, para ir contigo a la otra orilla... (21 gramos)

 

El Valle. Noviembre de 2016

... y dice que me tomarán por loco si digo lo que vieron

la otra noche en " El Valle" mis ojos... ( El Valle)

Un Maravilloso Regalo. Abril de 2017

Nunca creí, nunca pude imaginar, que la Vida tenía ese precioso regalo para mi. (Un Maravilloso Regalo)

La chica de los Ojos Verdes. Julio de 2017

... y vivo en "Una Nube" con la chica de los ojos verdes...(La chica de los ojos verdes)

La Culpa es tuya, querida... Octubre de 2018

Como no te voy a querer, tan niña y tan mujer. hermosa mia.   ( La Culpa es tuya, querida)